Aceite. (así se llamará)
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Aceite. (así se llamará)
I
Ariel trabó la puerta del acompañante, y se bajó. Él, apagó el estéreo, cazó el sobre, trabó su puerta, e hizo lo propio. El pibe se acercaba haciendo ademanes. “Pibe… jmm!” Pensó.
“Tiene más años que la prostitución” .
Morocho, pinta de villero, vestía una remera de Boca Juniors, (bastante mugrienta, por cierto), y una franela casi tan sucia colgando del bolsillo de la bermuda.
Ariel, esperaba sobre la vereda junto a la puerta ya cerrada del auto. El semáforo marcaba amarillo.
-. Eh…..Loco!!!!!! soy el cuidacoches…..!!- Le hablaba a Ariel, quien lo ignoró, completamente.
Rubén, el chofer, subió a la vereda, luego de rodear por atrás al auto y aventajó al muchacho, también ignorándolo. Enfilaron para el local, ahí a cuarenta metros.
El semáforo pasó verde cuando sólo tres autos lo esperaban. “A estas horas, ni el loro
anda por acá….” Rumió entre dientes Rubén.
-. Hey..!!! A ustedes les hablo…. No se hagan los pelotudos!!!!!.- Gritó el pibe.
-. Que querés? .- Contestó Rubén deteniéndose.
-. Pasame unos billetes, soy el cuidacoches!.- repitió.
-. Ahora no tengo cambio, aguantá, que vuelvo y te doy unos mangos.- le dijo Rubén.
Pasaban los autos y a lo lejos un camión-jaula 1114 rumbo a Liniers giraba en una esquina
cargado de reses rumbo al mercado.
Amarillo en el cíclope tricolor de la esquina.
Como era de esperar, el camión con su apestosa carga aceleró a fondo, haciendo caso omiso y opacando con el estruendo a las palabras de Rubén.
Ariel callaba, impaciente.
-. Mirá que soy de la 12, hijo de puta! .- le espetó el muchacho, extrañamente, o no tanto (juzgar por las facciones tumefactas, nerviosas de su rostro denotaban que al menos se halaba ebrio) exaltado.
-. Te lo prendo fuego, me escuchaste?.-
Cada palabra como un puñetazo, así de enardecido el muchacho.
-. Te lo prendo fuego, hijo de puta! TE LO PRENDO FUEGO!!.- ya escupía al hablar.
Ariel no dijo nada, como hasta el momento sonrió y siguió caminado. Rubén tampoco, e
hizo lo mismo “a este lo pongo en cualquier momento” pensó.
El puño del apócrifo cuidador surcó sin sonido, la distancia que distaba, hasta estrellarse
contra la nuca de Ariel, el más próximo. No lo vio venir
Rojo.
El perfume a establo inundó la escena.Rubén giró sobre sus pasos. Ariel no reaccionó salvo por el gesto automático de llevarse la mano a la zona del impacto, pues ya lo sabía.
-. LA CONCHA DE TU MADRE! …. QUERÉS PRENDERLO FUEGO?.- Gritó indignado el chofer.
Los ojos del pibe siguieron la trayectoria de la mano derecha de Rubén hacia la cintura.
Se dilataron sus párpados al ver el cañón del arma (una hermosa 38 cromada.) acercándose a su boca.
El olor a bosta (y a miedo) era ya, insoportable. El muchacho sabía que correr era en vano, e
imposible, el miedo lo paralizaba.
Rubén martilló el arma y entre dientes:
-. ¡Dale…! ,¡prendelo fuego…!.- acarició el gatillo, apuntando al pecho, y mascullando imperceptiblemente, lo suficiente como para que él lo escuchara.
-. ¡ Pará...pará…. Era una jo…!.-
No pudo terminar la frase.
Amarillo….
El sonido del disparo le puso luz verde a las palomas de la arboleda.
“El calibre grueso, de cerca te hace un buraco grande…”
Fue casi lo último que pensó el pibe.
“¡Mierda…!”
Miraba al desplomarse al tipo que le había metido un plomo en las costillas. Sabía que hablaba, lo veía, pero ya no podía escucharlo.
“ Esto, antes daba resultado… ya fue….” Eso sí fue lo último que pensó.
-. Me cago si sos de la 12.-
Sentenció Rubén.
Rojo….
Bueno, comentarios, críticas bienvenidas..... Ah! sé que muchos no entenderán los argentinismos, pero pregunten y les hago un breve glosario....
Salú.........
Ariel trabó la puerta del acompañante, y se bajó. Él, apagó el estéreo, cazó el sobre, trabó su puerta, e hizo lo propio. El pibe se acercaba haciendo ademanes. “Pibe… jmm!” Pensó.
“Tiene más años que la prostitución” .
Morocho, pinta de villero, vestía una remera de Boca Juniors, (bastante mugrienta, por cierto), y una franela casi tan sucia colgando del bolsillo de la bermuda.
Ariel, esperaba sobre la vereda junto a la puerta ya cerrada del auto. El semáforo marcaba amarillo.
-. Eh…..Loco!!!!!! soy el cuidacoches…..!!- Le hablaba a Ariel, quien lo ignoró, completamente.
Rubén, el chofer, subió a la vereda, luego de rodear por atrás al auto y aventajó al muchacho, también ignorándolo. Enfilaron para el local, ahí a cuarenta metros.
El semáforo pasó verde cuando sólo tres autos lo esperaban. “A estas horas, ni el loro
anda por acá….” Rumió entre dientes Rubén.
-. Hey..!!! A ustedes les hablo…. No se hagan los pelotudos!!!!!.- Gritó el pibe.
-. Que querés? .- Contestó Rubén deteniéndose.
-. Pasame unos billetes, soy el cuidacoches!.- repitió.
-. Ahora no tengo cambio, aguantá, que vuelvo y te doy unos mangos.- le dijo Rubén.
Pasaban los autos y a lo lejos un camión-jaula 1114 rumbo a Liniers giraba en una esquina
cargado de reses rumbo al mercado.
Amarillo en el cíclope tricolor de la esquina.
Como era de esperar, el camión con su apestosa carga aceleró a fondo, haciendo caso omiso y opacando con el estruendo a las palabras de Rubén.
Ariel callaba, impaciente.
-. Mirá que soy de la 12, hijo de puta! .- le espetó el muchacho, extrañamente, o no tanto (juzgar por las facciones tumefactas, nerviosas de su rostro denotaban que al menos se halaba ebrio) exaltado.
-. Te lo prendo fuego, me escuchaste?.-
Cada palabra como un puñetazo, así de enardecido el muchacho.
-. Te lo prendo fuego, hijo de puta! TE LO PRENDO FUEGO!!.- ya escupía al hablar.
Ariel no dijo nada, como hasta el momento sonrió y siguió caminado. Rubén tampoco, e
hizo lo mismo “a este lo pongo en cualquier momento” pensó.
El puño del apócrifo cuidador surcó sin sonido, la distancia que distaba, hasta estrellarse
contra la nuca de Ariel, el más próximo. No lo vio venir
Rojo.
El perfume a establo inundó la escena.Rubén giró sobre sus pasos. Ariel no reaccionó salvo por el gesto automático de llevarse la mano a la zona del impacto, pues ya lo sabía.
-. LA CONCHA DE TU MADRE! …. QUERÉS PRENDERLO FUEGO?.- Gritó indignado el chofer.
Los ojos del pibe siguieron la trayectoria de la mano derecha de Rubén hacia la cintura.
Se dilataron sus párpados al ver el cañón del arma (una hermosa 38 cromada.) acercándose a su boca.
El olor a bosta (y a miedo) era ya, insoportable. El muchacho sabía que correr era en vano, e
imposible, el miedo lo paralizaba.
Rubén martilló el arma y entre dientes:
-. ¡Dale…! ,¡prendelo fuego…!.- acarició el gatillo, apuntando al pecho, y mascullando imperceptiblemente, lo suficiente como para que él lo escuchara.
-. ¡ Pará...pará…. Era una jo…!.-
No pudo terminar la frase.
Amarillo….
El sonido del disparo le puso luz verde a las palomas de la arboleda.
“El calibre grueso, de cerca te hace un buraco grande…”
Fue casi lo último que pensó el pibe.
“¡Mierda…!”
Miraba al desplomarse al tipo que le había metido un plomo en las costillas. Sabía que hablaba, lo veía, pero ya no podía escucharlo.
“ Esto, antes daba resultado… ya fue….” Eso sí fue lo último que pensó.
-. Me cago si sos de la 12.-
Sentenció Rubén.
Rojo….
Bueno, comentarios, críticas bienvenidas..... Ah! sé que muchos no entenderán los argentinismos, pero pregunten y les hago un breve glosario....
Salú.........
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"Y unos me llaman chaval
y otros me dicen caballero.
Alguno no se ha querido pronunciar." Nacho Vegas.

Seekmo- Ciudadan@ experimentad@

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Fecha de inscripción: 14/07/2008
Re: Aceite. (así se llamará)
Seekmo escribió:I
Ariel trabó la puerta del acompañante, y se bajó. Él, apagó el estéreo, cazó el sobre, trabó su puerta, e hizo lo propio. El pibe se acercaba haciendo ademanes. “Pibe… jmm!” Pensó.
“Tiene más años que la prostitución” .
Morocho, pinta de villero, vestía una remera de Boca Juniors, (bastante mugrienta, por cierto), y una franela casi tan sucia colgando del bolsillo de la bermuda.
Ariel, esperaba sobre la vereda junto a la puerta ya cerrada del auto. El semáforo marcaba amarillo.
-. Eh…..Loco!!!!!! soy el cuidacoches…..!!- Le hablaba a Ariel, quien lo ignoró, completamente.
Rubén, el chofer, subió a la vereda, luego de rodear por atrás al auto y aventajó al muchacho, también ignorándolo. Enfilaron para el local, ahí a cuarenta metros.
El semáforo pasó verde cuando sólo tres autos lo esperaban. “A estas horas, ni el loro
anda por acá….” Rumió entre dientes Rubén.
-. Hey..!!! A ustedes les hablo…. No se hagan los pelotudos!!!!!.- Gritó el pibe.
-. Que querés? .- Contestó Rubén deteniéndose.
-. Pasame unos billetes, soy el cuidacoches!.- repitió.
-. Ahora no tengo cambio, aguantá, que vuelvo y te doy unos mangos.- le dijo Rubén.
Pasaban los autos y a lo lejos un camión-jaula 1114 rumbo a Liniers giraba en una esquina
cargado de reses rumbo al mercado.
Amarillo en el cíclope tricolor de la esquina.
Como era de esperar, el camión con su apestosa carga aceleró a fondo, haciendo caso omiso y opacando con el estruendo a las palabras de Rubén.
Ariel callaba, impaciente.
-. Mirá que soy de la 12, hijo de puta! .- le espetó el muchacho, extrañamente, o no tanto (juzgar por las facciones tumefactas, nerviosas de su rostro denotaban que al menos se halaba ebrio) exaltado.
-. Te lo prendo fuego, me escuchaste?.-
Cada palabra como un puñetazo, así de enardecido el muchacho.
-. Te lo prendo fuego, hijo de puta! TE LO PRENDO FUEGO!!.- ya escupía al hablar.
Ariel no dijo nada, como hasta el momento sonrió y siguió caminado. Rubén tampoco, e
hizo lo mismo “a este lo pongo en cualquier momento” pensó.
El puño del apócrifo cuidador surcó sin sonido, la distancia que distaba, hasta estrellarse
contra la nuca de Ariel, el más próximo. No lo vio venir
Rojo.
El perfume a establo inundó la escena.Rubén giró sobre sus pasos. Ariel no reaccionó salvo por el gesto automático de llevarse la mano a la zona del impacto, pues ya lo sabía.
-. LA CONCHA DE TU MADRE! …. QUERÉS PRENDERLO FUEGO?.- Gritó indignado el chofer.
Los ojos del pibe siguieron la trayectoria de la mano derecha de Rubén hacia la cintura.
Se dilataron sus párpados al ver el cañón del arma (una hermosa 38 cromada.) acercándose a su boca.
El olor a bosta (y a miedo) era ya, insoportable. El muchacho sabía que correr era en vano, e
imposible, el miedo lo paralizaba.
Rubén martilló el arma y entre dientes:
-. ¡Dale…! ,¡prendelo fuego…!.- acarició el gatillo, apuntando al pecho, y mascullando imperceptiblemente, lo suficiente como para que él lo escuchara.
-. ¡ Pará...pará…. Era una jo…!.-
No pudo terminar la frase.
Amarillo….
El sonido del disparo le puso luz verde a las palomas de la arboleda.
“El calibre grueso, de cerca te hace un buraco grande…”
Fue casi lo último que pensó el pibe.
“¡Mierda…!”
Miraba al desplomarse al tipo que le había metido un plomo en las costillas. Sabía que hablaba, lo veía, pero ya no podía escucharlo.
“ Esto, antes daba resultado… ya fue….” Eso sí fue lo último que pensó.
-. Me cago si sos de la 12.-
Sentenció Rubén.
Rojo….
Bueno, comentarios, críticas bienvenidas..... Ah! sé que muchos no entenderán los argentinismos, pero pregunten y les hago un breve glosario....
Salú.........
A mi me gusta cuore, segui junta un par de cap y vemos .....
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Cleopatra- Guerrer@ de Maldivas

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Re: Aceite. (así se llamará)
A pesar de ser española he podido entender el dialecto argentino !
La historia es breve sin rodeos ni descripciones detalladas sobre la escena , pero es bien claro que todo sudece en un pequeño pero intenso momento . Yo creo que serias buenisimo haciendo cortometrajes !
La historia es breve sin rodeos ni descripciones detalladas sobre la escena , pero es bien claro que todo sudece en un pequeño pero intenso momento . Yo creo que serias buenisimo haciendo cortometrajes !

casta y pura- Ciudadan@ experimentad@

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Fecha de inscripción: 22/09/2008

Cleopatra- Guerrer@ de Maldivas

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Localización: Los polvoronchos city
Fecha de inscripción: 14/07/2008
Re: Aceite. (así se llamará)
MMMTA PUES A MI ME COSTO TRABAJO ENTENDER, PERO BIEN ALGUNAS COSAS LUEGO PREGUNTARE A LA FUENTE
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The only sensible way to live in this world is without rules! J

RIPIEN- Guerrer@ de Maldivas

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Re: Aceite. (así se llamará)
Pues que se arme con una camara que tampoco tiene que ser profesional y luego le puedes dar calidad a la imagen editandola

casta y pura- Ciudadan@ experimentad@

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Re: Aceite. (así se llamará)
¡Sinceramente me pareció excelente!
De verdad, muy pero muy bueno, bien redactado, capta muy bien el lenguaje y el "clima" porteño. Me recuerda, casualmente, al "tono" del último libro que leí, "Fuego a Discreción" de Dal Maseto.
Siga que va genial querido Seekmo.
Salutes.
De verdad, muy pero muy bueno, bien redactado, capta muy bien el lenguaje y el "clima" porteño. Me recuerda, casualmente, al "tono" del último libro que leí, "Fuego a Discreción" de Dal Maseto.
Siga que va genial querido Seekmo.
Salutes.

wakeman- Guerrer@ de Maldivas

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